https://youtu.be/yr3BCkJDb80

Manifiesto con motivo del 8 de marzo

Además del vídeo Mujeres, cámara y acción, la Mancomunitat de l’Alcoià i el Comtat y la Mancomunitat del Xarpolar han redactado conjuntamente un manifiesto que se ha remitido a los municipios. En él, se recuerda cómo siguen existiendo mujeres asesinadas, maltratadas y discriminadas por el hecho de ser mujeres pero, además, se pone el foco en cómo las consecuencias de la pandemia han afectado en mayor medida a las mujeres.

Las mujeres han estado en primera línea para hacer frente a la pandemia en trabajos de sectores generalmente feminizados –sanitario, de limpieza, de cuidados, servicios o en supermercados– pero, además, han tenido que hacerse cargo de una mayor parte de las tareas domésticas o del cuidado de personas dependientes y menores.

También ha aumentado la precariedad para las mujeres, especialmente para aquellas con empleos en la economía sumergida, que no han podido optar a ayudas, pero también para las mujeres que han tenido que sacrificar toda o parte de su carrera profesional para hacerse cargo de los cuidados.

El confinamiento, además, ha supuesto un alarmante aumento de la violencia machista, que se ha visto reflejado en un 70% más de atenciones por parte de los centros Mujer 24horas.

Por todas estas razones, los departamentos de igualdad de la Mancomunitat de l’Alcoià i el Comtat y la Mancomunitat del Xarpolar han decidido sumar fuerzas para que el mensaje llegue con más fuerza: hay que seguir luchando por el fin de las desigualdades y debemos hacerlo con unidad desde todos los sectores de la sociedad.

MANIFIESTO 8 DE MARZO – DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Mancomunitat de l’Alcoià i el Comtat y la Mancomunitat del Xarpolar suman fuerzas para reivindicar la igualdad entre mujeres y hombres.

En 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y, desde entonces, la conmemoración de esta fecha ha adquirido un carácter reivindicativo, cada año con más fuerza. Gracias a la acción creciente de las mujeres que, de manera global, han aunado su empeño y fortaleza en la lucha contra todas las formas de discriminación hacia la mujer, se ha contribuido a extender los Derechos Humanos de las mujeres por todo el mundo.

Cada 8 de marzo seguimos llorando a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o ex-parejas, y también por las que son discriminadas o infravaloradas por el simple hecho de ser mujeres.

Este año, celebramos el Día Internacional de la Mujer coincidiendo con las circunstancias y las consecuencias que esta maldita pandemia nos ha impuesto. Y, precisamente por esto, desde las áreas de igualdad de ambas mancomunidades, levantamos la voz con más fuerza que nunca para rendir homenaje a todas y cada una de las mujeres que viven en nuestros pueblos, a las mujeres que son la raíz y el motor de nuestra tierra y que, desgraciadamente, han sufrido y sufren en mayor medida que los hombres el impacto de la COVID-19.

Aunque pueda parecer evidente que cualquier crisis afecta en mayor medida a colectivos y personas vulnerables, esta ha supuesto un confinamiento masivo de la población, lo que ha forzado a las personas a aislarse en sus domicilios, promoviendo así las relaciones entre las personas que integran el hogar. Esta obligación impuesta por la pandemia ha menguado la libertad de las personas para salir a la calle, dando lugar en ocasiones a la aparición de ansiedad, miedo e incluso violencia.

Las mujeres han sufrido la peor cara de las consecuencias de la pandemia y, en concreto, se ha evidenciado un aumento considerable de la desigualdad de género. Entre otros:
Mayor desigualdad en el reparto de las tareas domésticas, de los cuidados de menores y de personas dependientes.
Las mujeres han estado en la primera línea contra la COVID-19 en lugares de trabajo tradicionalmente feminizados, como el sector sanitario, la limpieza o los servicios, así como en los considerados esenciales durante el confinamiento, como las trabajadoras de supermercados.
Las mujeres tienen con mayor frecuencia trabajos precarios y en la economía sumergida, trabajos invisibles que suponen una falta de derechos, hecho que se ha evidenciado todavía más con la pandemia.
Aumento de la violencia de género. La convivencia confinada con maltratadores y la imposición del distanciamiento social ha incrementado en un 70% las atenciones de los centros Mujer 24horas.
En el caso de las mujeres que han tenido que ir a trabajar presencialmente, se ha puesto de manifiesto que la conciliación familiar depende en gran parte de las madres y las abuelas, quienes han tenido que encargarse de dar este apoyo indispensable durante la pandemia.

Además, a las consecuencias de la pandemia debemos añadir la crisis económica y climática global que se acentúa año tras año, haciendo patente la necesidad de apostar firmemente por un modelo socioeconómico sostenible sustentado en el bienestar social.
Solo trabajando desde la unión podremos combatir las discriminaciones legales, estructurales y sociales. Al fin y al cabo, el compromiso con la igualdad no es solo una lucha de mujeres, es una lucha que incumbe a todas las personas.

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